Juan Torres: «Podemos es un partido nuevo que se comporta como los tradicionales»

La crisis tuvo el efecto de sacar a los economistas de las universidades y que la opinión pública los conociera cada vez más a través de tertulias y medios. Sin embargo, Juan Torres (Granada, 1954) advierte en «Economía para no dejarse engañar por economistas» (Deusto) que conviene desconfiar.

Catedrático de Economía Aplicada en la Universidad de Sevilla, Torres denuncia que el mayor protagonismo de los economistas «ha dejado ver las vergüenzas de la profesión». «Ofrecemos como soluciones técnicas respuestas que realmente son políticas; y como verdades cerradas, ideas que no son ni medias verdades», señala. Torres colaboró con Podemos en la elaboración de su programa económico a finales de 2014 y es un economista de larga trayectoria y prestigio. . . ¿por qué habríamos de creerle a él? «Yo no les pido que me crean, yo les pido que duden», resuelve.

–¿Se ha santificado la palabra de economistas y organismos internacionales con la crisis?

-Una de las secuelas de la crisis, creo que buena, es el mayor protagonismo de los economistas. Ello ha tenido la virtud de socializar mucho el debate económico pero también me parece que ha dejado ver las vergüenzas de la profesión. Ofrecemos como soluciones técnicas respuestas que realmente son políticas; y como verdades cerradas, ideas que no son ni medias verdades.

–¿Pasará factura a la credibilidad de los economistas que pocos vieran la crisis y menos aún supieran cómo resolverla?

–Es posible. Cuando llega el momento de la verdad y uno falla, eso se paga. Lo sorprendente es que haya habido economistas que fallaron estrepitosamente y no se les ha pedido cuentas, y de hecho siguen pontificando. Y economistas que acertaron de lleno y siguen siendo poco conocidos. Los errores de los economistas no solo tienen causas sino propósitos. Detrás de cada idea económica se esconde la intención de poner el dinero en un bolsillo u otro.

–La falta de autocrítica también se ha dado entre los partidos políticos.

–Me gustaría que los partidos fueran organizaciones más abiertas y permeables a personas de fuera, con mayor pensamiento crítico. Los partidos son organizaciones muy reacias a la duda, y poco proclives al aire fresco.

–Usted hizo el programa económico que presentó Podemos a finales de 2014, tras las elecciones europeas, junto a Vicenç Navarro. ¿Los incluye en esta crítica?

–Sí, hablo en general. Siempre he sido muy independiente. Me pidieron esa colaboración y la hice porque creía que tenía que hacerlo. Hasta pagué el viaje de mi bolsillo para presentar el programa. Algunas cosas se tomaron en cuenta y la mayoría no, tampoco seguí teniendo mayor contacto con ellos y he tenido desacuerdos en otros campos. Podemos es un partido nuevo pero se está comportando de manera muy parecida a los partidos tradicionales.

–Su programa económico se vendió como un intento de aportar mayor moderación frente al de las europeas.

–El programa que tenía Podemos antes de las europeas era un programa muy improvisado, que incluso planteaba la nacionalización de industrias como la alimenticia. Era un programa muy radical, en el sentido de ser muy pobre. Yo no me he movido de sitio. El documento que hicimos Vicenç y yo planteaba soluciones con un enfoque de mayoría social y acuerdo, con la dificultad de estar en una Europa que no te va a dejar hacer ciertas cosas porque está dominada por Alemania. Después de aquello han hecho propuestas interesantes. Nacho Álvarez es un economista joven y muy interesante. Yo creo que debería ser un partido más abierto y no comparto el excesivo peso del tema fiscal en sus propuestas. Podemos debería haber planteado una estrategia de reformas estructurales y defensa del salario y la capacidad adquisitiva. Una propuesta que bien planteada y discutida hubiera concitado acuerdos de otras organizaciones.

«La política y la banca pusieron los mimbres de la crisis en España»

–Comenta en el libro que algunas crisis son inevitables. ¿Fue el caso de la crisis en España?

–No, fue típicamente una crisis que se podría haber evitado si se hubiera puesto voluntad. Desde la política y la banca se pusieron los mimbres legales, fiscales y financieros para que se produjera la burbuja. Esta era una crisis que se podía haber financiado, como en general se pueden financiar la mayor parte de las crisis financieras. De 1945 a 1970 no hubo casi una crisis financiera en el mundo. ¿Por qué? Porque hubo políticas de freno de la especulación, regulación y control de capitales.

–¿Cómo se ha salido de la crisis?

–La respuesta a la crisis ha tenido dos efectos. Una es que ha sido muy fundamentalista en el sentido ideológico y muy poco equitativa en el reparto de costes y beneficios. .

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2017-1-12 05:43

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